martes, 24 de mayo de 2011

El día de la Radio

Hoy 24 de mayo se festeja el Día del Operador de Radio, y si bien este es un blog consagrado al mundo de la Locución, no queremos dejar de destacar la importancia y la simbiósis que existe entre estas dos profesiones, inherentes al ejercicio radial.

En la actualidad, hasta es común que un locutor realice auto-operación y conduzca un programa desde la consola intercalando música, pero no hay que favorecer ni la precarización laboral ni la flexibilización, ya que locutores y operadores fueron los encargados de crear la famosa magia de la radio, de la que hablamos en el post anterior.

Esta fecha, hace homenaje al creador del código Morse, ya que un 24 de mayo de 1848 se estableció la primera comunicación inalámbrica entre Washington y Baltimore en los Estados Unidos, a través del código que había inventado Samuel Finley Morse.
“Un conductor de radio expresa sus pensamientos por medio de la voz. Nosotros decimos a través de los sonidos”, comentó para Página/12 Alberto “Chino” Chinen, una estrella oculta de FM Rock and Pop, quien define así el trabajo de una porción grande de aquellos que hicieron historia en la radio.

Locutores, comunicadores, productores y todos aquellos que hacen y quieren a la radio, nos sumamos a la felicitación a todos los Operadores por el Día del Operador Radiofónico.

martes, 17 de mayo de 2011

La "Magia" de la radio

Sin duda, la atribución mágica que se le da a la radio es el cliché más trillado de los que rodea a este medio, pero no por ello falso ni desacertado.

Esta característica nació a partir de su inmediatez y ubicuidad, rasgos que la conviertieron en un boom mediático en la primera mitad del Siglo XX. Pero por sobre todas las cosas, la función mágica está dada por la simbiosis entre locutor y oyente, por el embelesamiento que sufrimos, o mejor dicho que disfrutamos, cada vez que escuchamos una buena voz, calida y cercana, "del otro lado" del receptor.

Raphael Saadiq - "Radio" from Tracemaker on Vimeo.


La radio nos acerca, nos divierte, nos entretiene. Su sonido, su música, su poesía quedan garbadas en nuestra memoria, en un subconsciente que aflora y nos convierte en amantes de su magia, y cuando el hechizo hace efecto, sólo nos queda hacer radio.